Tramo 8 y 9: San Clemente – Las Pedroñeras – Mota del Cuervo

Después de dos actuaciones y una entrevista de radio fuimos a comer a casa de Jose y Mónica, quienes nos prepararon un excelente plato de pasta, perfecto para emprender de nuevo la ruta en bicicleta. Tras la comilona cargamos rápidamente las alforjas y las bicis en el ascensor y nos despedimos de nuestros amigos, quienes insistían en que nos quedaramos un día más porque era muy tarde para salir, aunque la proposición era muy tentadora decidimos marchar, y enfrentarnos a la ventisca invernal camino a la capital del ajo, las Pedroñeras. Los 27 km a contraviento fueron interminables e incluso la noche nos alcanzó, haciendo aún más fría la ruta. Llegamos al pueblo congelados y nos dirigimos a la Cruz Roja, porque presuntamente allí era el albergue del Camino de Santiago de Levante, pero el lugar estaba desierto, así que fuimos a buscar a la policía, y nada también estaba cerrado, así que fuimos a buscar al párroco, y ese sí que estaba pero… el “señor” párroco nos dijo tras mirarse el reloj: “son 20€ y teneis dos minutos para pensárselo, dos minutos”… los dos nos quedamos atónitos y le contestamos “pues nos vamos a otro sitio”… y en el polideportivo municipal un conserje con buen corazón nos dió cobijo en el pabellón de frontenis cubierto. Al día siguiente desmontamos la tienda de campaña y salimos con  nuestra amiga ventisca, quien nos acompañó durante la ruta de Don Quijote hasta la localidad de la Mota del Cuervo, también turísticamente conocida como el Balcón de la Mancha. Esta vez la oficina de la policía estaba abierta, y el funcionario nos indicó que a las 19:00 abrían el albergue y que debíamos ser puntuales sino nos quedaríamos fuera. Acudimos a la cita, y el albergue se trataba de un albergue de transeúntes. Fue una grata experiencia porque conocimos historias reales de gente que vive en la calle, conocimos otra cara de la vida. Cena, charlas, risas y a dormir en nuestra habitación limpia y calentita para despertar con vitalidad y poder visitar los molinos gigantes, aquellos contra los que luchó el ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.

 

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