Tramo 30: Jerez de la Frontera – Cádiz

Aún a pesar de que el resfriado seguía calado en el cuerpo de Vanesa, salimos decididos a actuar para el Colegio Público “Al-Andalus”. Tuvimos un cálido recibimiento de las maestras, quienes entusiasmadas por asistir a nuestro mini concierto-sorpresa, apilaron todos los niños del colegio en el patio… así que la fiesta estaba garantizada. Tras terminar nuestra actuación una de las maestras, Elena, se ofreció a alojarnos en su casa, que estaba en la ciudad de Cádiz, y nosotros accedimos muy agradecidos ya que de esta forma visitaríamos una de las ciudades más antiguas de Europa occidental, y que además posee restos arqueológicos datados en 3100 años.
Pero no podíamos irnos de Jerez de la Frontera sin hacer una buena cena de despedida con Thomas y sus simpáticas vecinas, así que disfrutamos de una buena compañía y cena esa noche.
Descansamos lo máximo que pudimos y por la tarde ya estábamos listos para partir, hacia la morada de Elena, pero aunque el viento estaba a nuestro favor en los últimos 3 km se nos presentó un dilema… ¿dar un rodeo de 20 km para acceder a ciudad, lo que suponía pedalear de noche y con frío, o cruzar el único puente que iba a Cádiz sin arcén y abarrotado de coches? Opción B elegida y superada, aunque el miedo y el estrés fueron interminables, ya que nos daba la sensación de que los coches nos rozaban a su paso.
Aprovechamos la calurosa hospitalidad de Elena y pasamos varios días en Cádiz, donde pudimos deleitarnos del folklore y barullo de las populares chirigotas.

 

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