Tramo 28 y 29: Las Cabezas de San Juan – Jerez de la Frontera

Esa mañana se le presentaba a Vanesa como un reto muy duro, ya que tenía que afrontar 50 km de carretera con fiebre y dolor de garganta angustiosos, que por suerte se le hicieron más “llevaderos” gracias a los paisajes y acontecimientos que le surcaron por el camino, como el de presenciar en vivo y en directo el nacimiento de un cabrito en plena naturaleza; poder ser testigo de sucesos como éste hace que te sientas libre y afortunado… estas simples cosas son el brebaje perfecto para coger fuerzas hasta alcanzar tu próximo destino, que esta vez nos esperaba en”Las Cabezas de San Juan”.
Como en otras ocasiones fuimos directo al polideportivo de la ciudad, para hablar con el conserje, a ver si nos dejaban pasar la noche en las instalaciones municipales. Al principio el conserje estaba reacio a darnos alojo, pero tras vernos marchar todos cargados, medio congelados de frío y con  el rostro de Vanesa pálido de la fiebre, vino a buscarnos con su coche y nos dijo que podíamos pasar la noche dentro del centro… menudo alivio sentimos!
Por la mañana el resfriado de Vanesa no había mejorado, pero teníamos el consuelo de que esa noche, los 50 km de asfalto nos encauzarían a Jerez de la Frontera, donde yaceríamos calentitos en la casa de Thomas.
Un día de reposo y un tazón de leche calentita fue suficiente para salir de nuevo a las calles en búsqueda de actuaciones… como la del colegio “Miguel de Cervantes”, donde el espectáculo se convirtió en un auténtica entrega explosiva por todos los allí presentes, y hacia tiempo que no se recordaba un concierto con un público tan eufórico y desmadrado desde “The Beatles” o “Nirvana”.

 

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