Tramo 12 y 13: Villacañas – Ocaña – Madrid

Por la mañana mientras charlábamos con nuestros compañeros del albergue, desayunábamos un calentito tazón de leche con chocolate y magdalenas, que íbamos recogiendo cadauno de nosotros de la pequeña mesa que estaba colocada en el pasillo. A continuación nos despedimos de nuestros amigos, ya que nuestras rutas iban a tomar rumbos diferentes, y recogimos las bicicletas del garaje para emprender el camino hacia la antigua “Vicus Cuminarius” la villa de Ocaña. Aún no hacía ni 15 minutos de pedaladas cuando el rodamiento del pinón de la bicicleta de Krunge se rompió intentando subir una cuesta… así que dimos la vuelta y descendimos hasta alcanzar la ciudad y un taller. El mecánico nos reparó la bici en un “plisplás” y nos indicó una ruta a seguir más llana, aunque esta nos obligaba a circular por autovía unos 15 km, los cuales pedaleamos como rayos para salir lo antes posible de las rectas velocípedas.Al llegar más pronto de lo previsto a nuestro destino tuvimos que esperar en la plaza de la ciudad hasta que abrieran la casa de acogida, pero la espera mereció la pena porque la cena que nos prepararon las monjitas de la parroquia fue un verdadero manjar de reyes.
De buena mañana, las monjitas ya tenían preparado el desayuno, así que fue comer y salir a saludar a las colinas redondeadas y a los numerosos cerros de Aranjuez.Tras una pequeña visita turística por el “Real Sitio y Villa de Aranjuez” nos dirijimos a Boadilla del Monte para conocer a Alicia y Alvaro de www.rodadas.net, quienes nos hospedarían en su casa y nos invitarían a la despedida de “Juanjo y Kiko” (www.travelingsouthward.com). Después de unos días con nuestros nuevos amigos, fuimos a Madrid, a visitar a otro buen amigo, Javi, quien nos acogería incondicionalmente en su casa para pasar las Navidades, y que nos llevaría de ruta por la “Tabacalera” y nos prepararía una exquisita cena con velas.

 

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