¡Arranca la aventura! (Dia 1)

La salida con las bicis de Planeta Sónico estuvo pasada por agua. Como siempre elegimos el mejor día para salir. Alerta roja por lluvias y temporal con fuertes vientos que superaban los 70 Km/h, desde Oliva hacia el sur, justo por donde teníamos la ruta marcada. Pero este pequeño inconveniente no nos ha parado. Además, la visita de una familia cicloturista francesa, compuesta por Thomas y Sylvie (padres), Hugo (12 años), Sacha (10 años), y la increible y pequeñita Maxime (9 años), nos ha motivado a salir con mucha alegría y llenos de energía positiva.
El comienzo de la jornada ha sido sin problemas. Primero nos dirigimos hacia la playa de Oliva donde la lluvia hizo su primer acto de presencia. Pedaleábamos con un ritmo adecuado para la familia y sus niños, que ya hicieron el día anterior una larga jornada desde Valencia hasta Miramar (72Km), para poder asistir a nuestro evento. La lluvia no cesó y a los 10 Km hicimos nuestra primera parada, en la caseta de la playa de Vanesa. Invitamos a nuestros colegas a quedarse esa noche con nosotros en la casa ya que el tiempo estaba empeorando mucho.
Pero nosotros no paramos, y seguimos con nuestro plan del día, que era visitar a nuestros familiares que nos estaban esperando en Pego y Ondara. Pero la lluvia y el viento aumentaba en cada pedaleada. A los 10 Km de lucha con el agua llegamos a Pego donde nos despedimos del abuelo de Vanesa y de nuestros amigos Sil y Eloy.
Hacia las 16:00 el temporal estaba en su máximo esplendor y pospusimos el viaje hacia Ondara, y fuimos directos hacia la caseta donde nos esperaba la familia francesa.
¡Vaya panorama! Una super prueba de fuego, o mejor dicho de agua y viento. En el centro de la gran borrasca que en ese momento azotaba la marjal Pego-Oliva, dos intrépidos (por no decir chiflados) con unas bicis cargadas hasta los topes, pedaleaban con la marcha más corta, (la que sirve para subir cuestas muy empinadas)  por la carretera que cruza por el medio de la marjal de Pego-Oliva, donde caía una intensa lluvia acompañada de unas rachas de viento que posiblemente superaban los 100Km/h, al hacer las montañas que rodean la marjal un efecto tipo embudo. El viento venía del lado izquierdo y más de una vez nos empujaba y chocábamos contra las vallas de la carretera. Pero poco a poco y a duras penas avanzábamos, hasta que al final llegamos a la caseta ya anocheciendo.
 Lo sentimos pero no podimos hacer ninguna foto, aunque hubiera estado bien sacar a Vanesa mojada como un pollo y a punto de salir volando por el medio del parque natural gritando como un cochinillo.
Ya todos reunidos nos alegramos de tener un techo de hormigón para dormir, por que la cosa pintaba un poco mal. Así que, cogimos la guitarra, nos pusimos nuestros trajes, e hicimos una pequeña actuación, cantando unas cuantas canciones para la familia francesa invitada a nuestra caseta.

 

partida

 

Despedida a nuestros invitados especiales, la Familia Pereira Da Costa

 

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